CONTRATOS DE ALQUILER DE ANTENAS DE TELEFONÍA MÓVIL Y OFERTAS DE CAPITALIZACIÓN DE RENTAS

Hay otra manera de percibir rentas por las antenas, pero… ¿merece la pena?
El negocio del alquiler de un trozo de azotea o de un trozo de campo o monte para que una operadora de móviles plante sus antenas (su estación base) es tan simple como el mecanismo de un botijo: el arrendador tiene el espacio y el tiempo; la operadora tiene el dinero. El arrendador desea lo que no tiene: dinero; la operadora desea lo que tampoco tiene: un espacio y un tiempo en el que disfrutar. Pues si se juntan el hambre con las ganas de comer, la cosa funciona sí o sí: el arrendador cede un espacio por un tiempo limitado y la operadora cede (paga) un dinero.
Esto ha venido siendo así por los años de los años hasta que las operadoras de telefonía móvil se empezaron a dar cuenta de que se gastaban una millonada pagando alquileres. Los gastos de explotación del negocio se disparaban a medida que crecía el número de emplazamientos con estaciones base de telefonía móvil por España. Había que recortar ese gasto: los alquileres.
Hace muchos años, pues, las operadoras de móviles empezaron a ver la posibilidad de recortar los alquileres. Por las bravas no podía ser porque el contrato de alquiler estipulaba la renta y el periodo de duración del arriendo. Y hay que respetar el contrato. Por las buenas iba a ser difícil, pues a nadie le gusta que le toquen los dineros y menos que se los rebajen. Por eso, empezaron a darle vueltas al asunto para ver la forma de llevar a cabo un plan de recorte de rentas.

La primera opción es la oferta pura y dura de rebaja basándola en la coacción. La fórmula que se usa con el arrendador es del tipo “o aceptas una rebaja de la renta del x %, o meteré tu emplazamiento en el plan de traslados y reubicaciones”. Vamos, que o te dejas bajar la renta o rescindo el contrato de alquiler de antenas… esté permitido o no.
La segunda opción es la oferta de capitalización de rentas, basándola en distinto tipo de argumentos dependiendo de quién la haga. Veamos primero qué es o en qué consiste una capitalización de rentas. Capitalizar es convertir algo en dinero, en capital. En nuestro caso, capitalizar es convertir el contrato de alquiler de azotea o terreno para antenas de telefonía móvil en dinero contante y sonante. Y cómo se hace eso, en qué consiste ese milagro de convertir un contrato de papel en dinero. Muy fácil: se ofrece el pago anticipado de X anualidades a cambio de quedarse con el contrato Y años. Esa X suele ir de 5 a 10 y esa Y suele ir de 10 a 20. Como se va a simple vista, el arrendador siempre pierde.
Cuáles son los argumentos en los que se basan estas ofertas. Veíamos que la primera opción de rebaja pura y dura de la renta se basaba en la coacción. Ahora, estas ofertas de capitalización se basan en un argumento más elaborado o sibilino. Más sutil: el miedo. Y ese miedo es siempre a perder las antenas objeto del contrato de alquiler. Es decir, a perder la renta que actualmente percibe el arrendador. Si no hay antenas, no hay renta que valga. Pero hay matices y dependen del tipo de empresa que oferte la capitalización.
Qué empresas se dedican a ofertar capitalizaciones de renta: los fondos de capital riesgo y otro tipo de empresas financieras y las empresas operadoras de infraestructuras. Qué son cada una de ellas:
- Empresas financieras y fondos de capital riesgo. Son empresas ajenas al sector de las telecomunicaciones y telefonía móvil que han visto negocio en la compra temporal de contratos de alquiler de antenas de telefonía móvil. Su objetivo es quedarse con las rentas de los contratos de alquiler capitalizando menos del 50 % del dinero que acabaría percibiendo el arrendador durante el periodo temporal que ambas partes pacten. La primera empresa que aterrizó en España fue AP Wireless (estadounidense) que operó bajo la marca Telecom Ibérica. Ahora es APW Spain. También están otras como UNISON, Telecom Infraestructures, etc.
- Empresas operadoras de infraestructuras. Son las denominadas towercos o compañías torreras. Surgieron de la escisión del negocio de los alquileres de las operadoras de telefonía móvil. De Telefónica Móviles/Movistar surgió TELXIUS y ahora American Tower; de Vodafone surgió VANTAGE; de Orange surgió TOTEM; y hay otra independiente del grupo Abertis denominada CELLNEX. Estas empresas operadoras de infraestructuras no pueden explotar la telefonía móvil. Eso sigue reservado a las operadoras de móviles (Movistar, Vodafone, MásOrange y DIGI) Pueden explotar y sacar negocio de los “hierros”, tubos, torres, casetas, etc., mediante el subarriendo a las operadoras de móviles.

Ahora ya estamos en disposición de ver en detalle cómo manejan estos dos tipos de empresas el miedo a perder las antenas y, por tanto, los ingresos de la renta. Y para muestra de cómo gestionan el miedo tanto las empresas financieras como las towercos, veamos sendos botones que son reales cogidos de la vida misma:
Veamos primero un ejemplo de una financiera:
¿QUÉ SIGNIFICA PARA USTED?
Vemos bien a las claras cómo meten el miedo en el cuerpo del arrendador con el fantasma de la renegociación a la baja de rentas, con las finalizaciones anticipadas de contratos de alquiler de esas antenas, y con no saber quién controlará la antena. Y ese miedo hará que el arrendador acepte la oferta de capitalización de rentas. Aunque pierda mucho dinero en la operación.
Veamos en segundo lugar cómo gestionan el miedo las operadoras de infraestructuras (las towercos):
Nos ponemos en contacto con Ustedes en relación con el contrato de arrendamiento suscrito con VANTAGE (anteriormente, VODAFONE) para hacerles partícipes de las dificultades por nuestra parte para mantener las condiciones de arrendamiento actuales.
Como les hemos venido trasmitiendo desde hace varios años, el sector de las telecomunicaciones está experimentado un cambio estructural, siendo a día de hoy una realidad que los operadores se han desprendido de casi la totalidad de sus torres de telefonía derivando la gestión de las mismas a empresas como la nuestra, denominadas Tower Co, buscando de este modo una gestión eficiente de sus infraestructuras. Por este motivo, precisamos optimizar todos nuestros emplazamientos para su correcto funcionamiento en relación con su evolución industrial y cambio tecnológico.
Como consecuencia de lo anteriormente expuesto, para VANTAGE resulta completamente imprescindible reorganizar nuestra red de infraestructuras de telecomunicaciones. Por ello, nuestro propósito va dirigido a prescindir de relaciones de alquiler al uso, manteniendo únicamente nuestras Estaciones Base sobre espacios cedidos a largo plazo o en propiedad que nos ofrezcan una estabilidad a futuro consolidando de este modo las relaciones con nuestros clientes-operadores.
En el desafortunado caso de no alcanzar un acuerdo, al contar con otras ubicaciones posibles, su emplazamiento pasará a ser prescindible dentro de nuestra red, pasando a valorar otras alternativas del entorno, lo que podría suponer incluir la instalación en nuestro proyecto de desmantelamientos, con la posibilidad de analizar en tal caso la resolución del contrato, siempre dentro del marco de las condiciones contractuales pactadas.
Este ejemplo de la vida misma es de la prepotente VANTAGE. Como puede leer el amable lector, si se diese el “desafortunado” caso de no alcanzar un acuerdo, el emplazamiento pasará a ser prescindible y se incluirá en el proyecto de desmantelamientos. En otras palabras, si el arrendador no se baja los pantalones y traga con esa cacicada, VANTAGE rescinde el contrato y a otra cosa mariposa.
Para terminar, responderemos a la pregunta del titular de este artículo, “¿merece la pena?”. Y responderemos con matices, pues no hay una respuesta única:
- Para un arrendador octogenario, propietario de un terruño en el campo en el que le han plantado la torre de telefonía móvil… SÍ.
- Para una familia dueña de la casa en la que están las antenas o el pedazo de tierra donde está la torre, y necesitan dinero para alimentar y vestir a sus hijos… SÍ.
- Para una comunidad de propietarios de un edificio… NO.
- En general, para quien no necesite dinero contante y sonante en efectivo y ya mismo… NO.
Sinceramente, qué necesidad hay de perder dinero. Estamos para ganar, no para perder. Y las towercos ganan mucho… ¡muchísimo!
¡Qué morro le echan!







