¿HACIA DÓNDE VA EL MERCADO DEL ALQUILER DE AZOTEAS PARA ANTENAS DE TELEFONÍA MÓVIL?

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¿HACIA DÓNDE VA EL MERCADO DEL ALQUILER DE AZOTEAS PARA ANTENAS DE TELEFONÍA MÓVIL?

Hay fusiones, escisiones, alianzas, compras, etc., y los arrendadores no saben si su azotea se va a ver afectada o no.

Desde hace ya unos años estamos siendo testigos de mucha movida en el sector de la telefonía móvil. Y dejamos de lado, a propósito, aquellas que tienen que ver con las guerras de ofertas y tarifas con las que las operadoras se atacan, para hacer crecer su número de abonados a costa de quitárselos al enemigo. Solo queremos centrarnos en aquellas que afectan al específico negocio del alquiler de emplazamientos (azoteas y terrenos rurales) para colocar estaciones base de telefonía móvil.

A diferencia de lo que ocurre en el mundo comercial, en el mundo técnico, las operadoras no recelan unas de otras y se atreven a negociar y llegar a acuerdos de compartición de antenas para abaratarse, en la medida de lo posible, los alquileres que pagan. Pero no contentas con ello, también están empezando a intentar abaratar costes de explotación mediante la escisión de sus negocios de infraestructuras (“torres” dicen ellos) Así, a la pionera y líder del sector de la explotación de infraestructuras para telecomunicaciones, el grupo Abertis a través de sus filiales Cellnex y OnTower, se unen Telxius y Vodafone Towers Spain (rebautizada como Vantage Towers) ¡Todo muy español! Al menos Telxius suena a vocablo latino.

El grupo Abertis, creado en 2003 como explotador de autopistas, también se metió en el mundo de las infraestructuras para telecomunicaciones y telefonía móvil de la mano de Cellnex Telecom, presente en media Europa. Este grupo empezó a adquirir instalaciones de telefonía móvil ya en explotación de las cuatro operadoras nacionales. Y fue engordando su cartera en España a costa de las cuatro operadoras. Pero en 2016, Telefónica escinde su negocio de antenas y torres y crea la empresa Telxius Torres España. Pretenden optimizar su gestión de activos y ofrecer servicios a otros operadoras. Vodafone no se queda atrás y en 2020 crea Vodafone Towers Spain para lo mismo exactamente que Telxius.

Así el mercado, vemos que hay cuatro operadoras de telefonía móvil en España con licencia de tipo B2 para operar frecuencias y dar este específico servicio móvil. Y hay tres operadoras de infraestructuras cuyo negocio es el del alquiler de azoteas para poner infraestructuras para las operadoras de móviles. Una es independiente, Cellnex, y dos son dependientes de sus matrices: Telxius es del grupo Telefónica y Vodafone Towers lo es de Vodafone España.

La pregunta cae por su propio peso: ¿cuándo va a hacer lo propio la operadora Orange Espagne? ¿Y MásMóvil, la antigua Xfera/Yoigo? Pues quien firma este artículo no tiene la bola de cristal. Pero está claro que hay demasiados gallos en el gallinero. ¿Ahora quién va a subarrendar a quién en las azoteas? ¿Qué operadora va a desmontar para trasladarse a otra azotea como subarrendataria de una de las tres que operan infraestructuras?

Parece que ya no va a tener sentido que Vodafone se mueva de sus azoteas si ya es operadora de infraestructuras. Lo normal es que desee que sean las demás operadoras de móviles las que se trasladen a sus emplazamientos. Pero lo mismo aplica a Telefónica (Movistar) ¿Para qué moverse si Telxius lo que quiere es que vengan las demás a subarrendarse a ella? ¿Y qué pasa entonces con Cellnex? ¿Van todos a darse de bofetadas por traerse a las dos únicas operadoras que no han escindido sus respectivos negocios de infraestructuras? Son cuestiones de difícil respuesta cuya contestación se nos escapa, pues depende de los números: de los dineros.

Todo esto, ¿influye en los arrendadores? En España hay arrendadores de emplazamientos para antenas de telefonía móvil para todos los gustos y de todos los colores. Los principales y más numerosos son comunidades de propietarios. Luego están las personas físicas que son dueñas de terrenos en el campo o dueñas de edificios enteros. Luego están las grandes empresas que poseen muchos edificios por toda España (un buen ejemplo es El Corte Inglés o las cadenas de hoteles) También están las administraciones públicas: ayuntamientos y diputaciones. También PYMES que tienen naves industriales en cuyos tejados o aparcamientos se llegan a instalar estaciones base de telefonía móvil. En fin, la casuística es grande y variada. Y la respuesta a la pregunta del inicio de este párrafo es SÍ. Sí que influye.

Todo lo que es movimiento en el sector de la telefonía móvil y que tiende al abaratamiento de los alquileres que pagan las operadoras, influye en los arrendadores. Y siempre negativamente. La razón es bien sencilla: para abaratar alquileres hay que rebajarlos y, por tanto, minorar los dineros que reciben los arrendadores por el espacio alquilado a la operadora. Y así surgieron, allá por 2007, las campañas de coacciones a propietarios para conseguir rebajas. Y el discurso era siempre el mismo: “Estamos en crisis, la operadora no gana lo que solía ganar y se hace necesario adecuar la renta al nuevo escenario de crisis. Y si no, desmantelamos las antenas y nos las llevamos”. Así de sencillo. Y el 80% de arrendadores se dejaron engañar/amedrentar por este chusco farol. Que eso es lo que fue: un burdo farol.

De igual modo, toda la aparición de nuevas operadoras de infraestructuras escindidas de sus matrices afecta negativamente a los propietarios. Se empiezan a ver movimientos de antenas de telefonía móvil de unas azoteas a otras sin apenas aviso a los arrendadores, tanto al que pierde el alquiler como al que se le viene otra operadora encima. Y ambos deberían actuar, principalmente aquel que ha perdido el arriendo porque la operadora se ha llevado sus antenas a otra azotea que le resulta más barata por subarrendarse a quien en ella se encontraba (ver el artículo del 23/12/2019 https://www.estacionbase.com/subarriendos-y-cesiones-de-contratos-de-alquiler-de-azoteas-para-antenas-de-telefonia-movil/) . Y en estos casos se está recurriendo principalmente a la causa de los avances técnicos o tecnológicos para justificar que las antenas deben trasladarse (ver el punto 6 del artículo del 16/12/2019 https://www.estacionbase.com/rescisiones-de-contratos-de-alquiler-de-azoteas-para-antenas-de-telefonia-movil/) Y, sencillamente, esa causa es falsa. Hay dolo por parte de la operadora de móviles cuando se lleva sus antenas de telefonía móvil de una azotea a otra. La causa no es técnica… ¡es económica!

Como conclusión, hay que estar ojo avizor para preservar todos los derechos que la propiedad tiene en lo que al alquiler de su emplazamiento se refiere. Y no nos cansamos de decirlo desde esta tribuna: se capea mejor este temporal que se ciñe sobre el sector de la mano de un buen patrón: SOLITEL.

/ Divulgativo

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Acerca del Autor

Francisco Niederleytner Llorca, ingeniero superior de telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid. Executive MBA por la Facultad de Estudios de la Empresa adscrita a la Universidad Politécnica de Valencia.

Con amplia experiencia en el sector de la telefonía móvil, ha desempeñado puestos de dirección en varias operadoras, tanto en adquisición de emplazamientos como en despliegue de red, y desde 2003 es el responsable de la dirección técnica de Solitel estacionbase.com
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